El canto de sirena de las divisas de mercados emergentes y los peligros de ignorar tu sistema
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He estado entrando y saliendo de mercados emergentes durante décadas, y una lección que sigo reaprendiendo, a veces de la manera difícil, es la necesidad absoluta de apegarse a tus reglas de dimensionamiento, especialmente cuando las cosas se ponen difíciles. Hace unos años, me quedé atrapado en una operación de LCC (bonos en moneda local) en un país sudamericano. La tesis era sólida, buen carry, macroeconomía mejorando, pero mi dimensionamiento fue un poco ambicioso. Cuando los vientos políticos cambiaron abruptamente, como suele ocurrir en los mercados emergentes, la moneda ($BRL en ese momento) se desplomó y el mercado de bonos se congeló. Mis parámetros de riesgo habituales me habrían sacado antes, o al menos en una posición mucho más pequeña. En cambio, me aferré, racionalizando que los fundamentos eventualmente se reafirmarían. Lo hicieron, eventualmente, pero no antes de que soportara una reducción que consumió una parte significativa de mis ganancias de otras operaciones ese año. El error no fue la idea inicial de la operación, fue dejar que el ego y un poco de FOMO por posibles ganancias futuras anularan mis protocolos de gestión de riesgos establecidos. Es una trampa clásica en los mercados emergentes donde las recompensas potenciales a menudo pueden cegarte ante los riesgos desproporcionados.