Mi costosa lección sobre 'conocer' la narrativa del crudo
Traducido automáticamente del original · Leer el original (English)
A finales de 2021, principios de 2022, cuando el crudo subía constantemente tras los mínimos de la pandemia y la situación Rusia-Ucrania se gestaba, me dejé llevar por la narrativa de la 'demanda máxima' y la 'escasez de oferta'. El consenso era tan fuerte, cada analista prácticamente tocaba el tambor por un petróleo de más de $100, y parecía algo seguro. Recuerdo que fui agresivo con mis posiciones largas en futuros de $CL_F, incluso renovando algunos contratos sin obtener muchas ganancias, convencido de que la siguiente subida estaba a la vuelta de la esquina.
Lo que no tuve en cuenta, o más bien, lo que elegí ignorar, fue el panorama técnico que mostraba una sobreextensión significativa y la creciente volatilidad. Estaba tan obsesionado con la narrativa fundamental que dejé que mi tamaño de posición se descontrolara, superando mis parámetros de riesgo habituales. Cuando llegó el inevitable retroceso, exacerbado por varios ciclos de noticias, golpeó fuerte. Terminé devolviendo una buena parte de las ganancias de mi año y algo más, puramente porque pensé que 'sabía' a dónde tenía que ir el mercado basándonos en la historia predominante, en lugar de reaccionar a lo que los gráficos y la acción del precio me decían en ese momento. Fue un caso clásico de sesgo de confirmación que me costó caro, recordándome que incluso las narrativas más fuertes pueden desmoronarse rápidamente, y el precio siempre, siempre, supera la opinión.